La Primera Guerra Púnica

 La Primera Guerra Púnica fue el primero de tres conflictos belicos en dónde las potencias de Cartago y Roma se enfrentaron por la dominancia de la cuenca mediterránea. Quiénes fueron sus principales actores, las batallas más importantes y las decisiones que cambiaron el rumbo de la guerra. Lo veremos en este artículo.


Por un lado tenemos a Roma, que para el 270 A.C ya controlaba la península itálica , una república fuerte y con un ejército de elite. Por otro lado tenemos a los fenicios, un pueblo proveniente de tierra Cananea, que se organizó en ciudades-estado, siendo las principales Ugarit, Tiro, Sidon y Cartago, siendo está última la segunda protagonista del conflicto.

No está claro como se fundó la ciudad de Cartago, sin embargo una leyenda cuenta sobre una heroína: Dido, hija de Mattan, el rey de Tiro. Tras la muerte de Mattan la princesa tuvo que huir de la ciudad perseguida por su hermano Pigmalión, con quién se disputaba el trono. Cuando finalmente desembarco con su comitiva en la costa africana de la actual Túnez, no fueron buen recibidos por una tribu libia que habitaba en la zona. Entonces la astuta Dido le pidió humildemente a el líder de la tribu que le permitiera comprar una porción del terreno donde poder descansar tras el largo viaje, con la promesa de que no sería más grande que lo que pudiera rodear una piel de buey. Su deseo fue concedido y, a continuación cortó la piel en finísimas tiras, con lo que trazo el perfil de un territorio lo suficientemente grande como para fundar su nueva ciudad, Cartago. Según la tradición, Eneas, el héroe troyano del que decendían los romanos, busco refugio en Cartago cuando iba camino a Italia, y allí enamoró, y después abandono a la reina Dido, de manera que el odio entre cartagineses y romanos que se desató en las guerras punicas se remontaba ya hasta este mítico episodio. Volviendo a la historia pre-guerra, ya en el siglo VI A.C Cartago se desvinculó de la tutela de la ciudad de Tiro, que había sido capturada por los imperios neobabilonicos y persa, comenzando así su propia andadura comercial. Asumió el liderazgo de sobre las colonias fenicias del Mediterráneo central, fundó otras en el norte de África y más adelante, en la península ibérica, Cerdeña, Malta, Chipre y Sicilia.

Por otro lado la expansión romana en la península itálica supuso la entrada en conflicto con la llamada Magna Grecia, un conjunto de colonias en la península meridional y en Sicilia. Al ver la amenaza romana, la ciudad de Tarento solicito ayuda a el rey de Epiro, ubicado en los Balcanes. El ejército de Epiro cruzo el Mar Adriático en el 280 A.C, logrando vencer a los romanos en ajustadas batallas. Luego se dirigió a Sicilia para defender a los griegos antes los avances de los cartagineses. Luego de la derrota de Pirro el 275 A.C, las posiciones de Roma y Cartago se acercaron, lo que los llevo a firmar tratados de amistad y colaboración. 

Cuando los romanos y los cartagineses firmaron la alianza contra Pirro, la situación que provocaría la guerra ya llevaba un año gestándose. Todo empezó cuando los mercenarios mamertinos (hijos de Marte, dios de la Guerra) fueron a Siracusa para luchar al lado del tirano Agatocles, pero después de que esté muriera en el 289 A.C se encontraron de repente sin nada que hacer. Decidieron acampar a sus anchas en Sicilia, cuando llegaron a Mesina masacraron a parte de la población y se apropiaron de la ciudad. Cansado de sus abusos, el general Hierón de Siracusa, futuro rey Hierón II, atacó a los mamertinos, venciendolos en la batalla del Río Longano. Los cartagineses, temiendo de que Hierón tomara el puerto de Mesina y controlará el estrecho entre Sicilia e Italia, mandaron tropas en ayuda a los mamertinos y así establecer una base militar en Mesina. Los mamertinos no agradecieron está ayuda: desconfiaban de la capacidad militar de Cartago y no querían perder los beneficios de la piratería, que no sería admitida si Mesina pasará a dominio cartaginés, y por lo tanto, estaría dedicada a seguir su respetable actividad comercial. Los mamertinos fueron a buscar ayuda de los romanos, ya qué sabían que las ciudades aliadas de Roma podían gozar de un grado considerable de independencia. Los romanos se vieron en un gran dilema: romper el tratado de amistad y colaboración con Cartago sería una acción deplorable para los estándares morales de Roma, que siempre habían presentado sus operaciones militares como acciones de guerra justa, es decir, como defensa propia o de sus aliados. Casi no habría una justificación válida para defender a los mamertinos, que recordemos eran mercenarios que habían usurpado la ciudad de Mesina. Al final los intereses pragmaticos se impusieron a los principios morales y fueron a ayudar a los mamertinos.

Con la aprobación del senado, las tropas romanas lideradas por el cónsul Apio Claudio dirigió un ataque sorpresa a la base cartaginesa de Mesina. El general cartagines Hanno vaciló ante las tropas romanas y mando a la retirada. Por temor, varias ciudades sicilianas firmaron acuerdos con Roma, incluida Siracusa, que cambio de bando hacia el romano. Los cartagineses mandaron tropas a la ciudad de Agrigento, más los romanos se apresuraron al sitiar la ciudad. Las tropas cartaginesas estaban compuestas en su mayoría por mercenarios, huyeron durante la noche para no luchar contra los romanos. Sin nadie que la protegiera, Agrigento fue arrasada por las tropas romanas como advertencia para el resto de las ciudades aliadas de Cartago. 

Una de las batallas más importantes fue la batalla de Milazzo, la primera batalla naval de Roma. Los cartagineses poseían una gran flota de barcos, a la que Roma no podía hacerle frente. Según la tradición, los romanos encontraron un quinquirreme cartagines en las costas del sur de Italia, copiaron el modelo y se apresuraron en hacer una poderosa flota en un tiempo récord. Concientes de su menor experiencia con barcos y sabiendo que la gran ventaja de las tropas romanas se encontraba en la lucha cuerpo a cuerpo, construyeron una pasarela de abordaje, conocidos en la antigüedad como los corvi, que les permitiría convertir el choque de barcos en un choque de infantería. De este modo, 130 barcos cartagineses se encontraron con 145 navíos romanos en las costa norte de Sicilia, siendo está, además de la primera batalla naval romana, también su primera victoria en estás circunstancias. Ya que hundieron la mitad de la flota de Cartago.

Roma, para contrarrestar el avance del general Almicar en Sicilia, decidió llevar el escenario principal de la guerra al norte de África. Así, en el 256 A.C una escuadra de 330 naves romanas se puso en ruta para enfrentarse a una flota cartaginesa de las mismas dimensiones, transformándose asi en la mayor batalla naval de la antigüedad. En esa batalla 24 barcos romanos fueron hundidos,que no es nada comparado con el total de pérdidas navales de Cartago, que fueron 94 ( 30 hundidos y 64 capturados).

Los cartagineses tras la derrota fueron a refugiarse en su ciudad, que tras ser perseguidos por los romanos desembarcaron a 60 km aprox de Cartago. Intentaron asediar la ciudad, pero el proceso fue entorpecido por la proximidad del invierno y la necesidad de más alimento para miles de remeros y soldados. Así, Cartago recibió por parte del destino 100 años más de vida. A pesar de todo los romanos dejaron aproximadamente 15.000 soldados y 500 unidades de caballería, siendo el resto de la flota llevada de vuelta a Italia con el botín y los esclavos conseguidos.

Cartago logro reunir un ejército y atacó en vano a los romanos en las costas africanas, que iban avanzando hacia Cartago. Cuando todo parecía perdido, Jàntipo, un espartano, acudió en ayuda de Cartago con su ejército de mercenarios, logrando vencerlos, capturando a los sobrevivientes, entre ellos, al cónsul romano Marco Atilio Régulo. Roma al enterarse de las noticias mando 350 barcos al rescate de los prisioneros, que tras conseguir la victoria y recoger a los supervivientes pusieron rumbo a Sicilia. Pero una gran tormenta destruyó gran parte de la escuadra sobreviviendo solo 80 barcos. Los romanos luego de recuperar sus tropas mandaron un ataque a la isla de Palermo en el 254 A.C.. Palermo, que era una próspera y grande ciudad perteneciente a Cartago se vio arrasada por tropas romanas, que masacraron gran parte de su población y a los que dejaron vivos los dejaron como esclavos. Está victoria romana hizo entrar en pánico a la mayoría de los reinos de Sicilia, que firmaron acuerdos con Roma, viendo así Cartago que su influencia era cada vez menor que en la isla. Los romanos, animados por la victoria, decidieron mandar otro ataque al norte de África, pero el sueño iba a durar poco, ya que los barcos en los que iban las tropas romanas fueron en su mayoría destruidos por una tormenta que los dejo con casi nada de tropas. Los cartagineses al ver el momento de debilidad mandaron tropas de refuerzo comandadas por el general Asdrúbal a Sicilia. Consiguió resistir ante los ataques romanos por dos años, hasta que decidió recuperar la ciudad de Palermo, dónde finalmente fue vencido y huyo para salvar su vida. 

Entrando en la etapa final de esta primera guerra, los romanos planearon destruir la flota cartaginesa de Drepana, justo al norte de la base cartaginesa de Línea, que era el objetivo final de los romanos. Pero la suerte no estuvo de su lado, ya que al momento de zarpar, unas tropas vieron que los pollos del barco se negaban a comer, algo que se veía de mal augurio. Finalmente el cónsul Publio Claudio Pulcro perdió la paciencia y lanzo los pollos al mar diciendo "que beban, ya que no han querido comer". Finalmente la flota fue destruida y el cónsul, que logro escapar, tuvo que pagar una fuerte multa y cayó en desgracia pública. Cartago pudo haber aprovechado de nuevo la debilidad romana para atacar, pero la guerra estaba siendo muy larga y costosa, provocando que la aristocracia Cartaginesa se dividiera. Hanno "el Grande" jugó un papel fundamental para que las tropas en Sicilia fueran retiradas. Los Cartagineses y los romanos llegaron a un acuerdo y Cartago pudo conservar sus naves de guerra a cambio de pagar una indemnización no menor y abandonar Sicilia. 

Así fue como Roma dejo de ser la principal potencia de Italia y comenzó a abrirse paso en el Mediterráneo. Si bien Cartago logro conservar su territorio al norte de África y también Cerdeña, la perdida de Sicilia fue un duro golpe. Al final Sicilia se terminaría transformando en la primera provincia romana.


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Ejemplo de barcos romanos usando la "Corvi" la pasarela para que las tropas pudieran pasar al barco enemigo. (Imagen de El reto Histórico).








Bibliografía: Roma, nueva potencia del Mediterráneo. Susana Soler Polo.
Roma (I) Monarquía y República. TimeMaps

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